Si convives con dolor por artrosis de rodilla, aquí encontrarás una guía clara y práctica para entender qué te ocurre y cómo mejorar con fisioterapia.
Voy a explicarte, paso a paso, qué es la artrosis, cómo se diagnostica, qué síntomas vigilar y, sobre todo, cómo trabajar con ejercicio terapéutico, terapia manual y reeducación funcional para reducir dolor, ganar movilidad y recuperar tu independencia, con el enfoque cercano y progresivo de Marta Ramírez.
Contenido
- 1 Qué es la artrosis de rodilla y por qué aparece
- 2 Cómo se diagnostica la artrosis de rodilla y cómo saber en qué grado estás
- 3 Síntomas frecuentes y señales de alarma
- 4 Objetivos de la fisioterapia en artrosis de rodilla
- 5 Tratamiento de fisioterapia que aplico contigo
- 6 Si te han puesto prótesis: plan de fisioterapia postquirúrgica
- 7 Prevención práctica: hábitos y rutinas para proteger tus rodillas
- 8 Cómo trabajaremos juntos en tu proceso
- 9 Espero haberte ayudado
Qué es la artrosis de rodilla y por qué aparece
La artrosis de rodilla es una enfermedad articular degenerativa en la que se altera progresivamente la estructura y la función de la articulación, afectando al cartílago, el hueso subcondral, la membrana sinovial y los tejidos periarticulares.
Se manifiesta por dolor, rigidez, limitación de la movilidad y, en ocasiones, inflamación. Aparece por un desequilibrio entre la carga mecánica que soporta la rodilla y la capacidad de los tejidos para tolerarla y repararse. Factores como la edad, antecedentes de lesiones, alineaciones desfavorables y hábitos de vida influyen en su desarrollo y progresión.
Desgaste del cartílago y articulación de carga
El cartílago articular actúa como un amortiguador que facilita el deslizamiento entre los huesos.
Con la artrosis se deteriora su estructura, perdiendo agua y elasticidad, apareciendo fisuras y reduciéndose su espesor. Esto aumenta la fricción y el estrés en el hueso subcondral, favorece la inflamación y hace que el movimiento sea doloroso y limitado.
La rodilla, al ser una articulación de carga, soporta tu peso en bipedestación, marcha y escaleras. Si la fuerza muscular es insuficiente o la biomecánica está alterada, la carga se distribuye peor y el desgaste se acelera.
Factores de riesgo que puedes modificar y los que no
Hay factores inalterables (edad, sexo, genética, lesiones previas) y otros que sí dependen de tus hábitos, como el exceso de peso, trabajos o deportes con impacto, posiciones prolongadas y carga mal planificada. El ejercicio terapéutico, el control del peso y la educación del movimiento reducen el riesgo y los síntomas.

Cómo se diagnostica la artrosis de rodilla y cómo saber en qué grado estás
El diagnóstico combina lo que cuentas (tu historia de dolor, rigidez y limitaciones), lo que observo en la exploración y, cuando es necesario, pruebas de imagen.
Me gusta empezar idenficando patrones. Si el dolor aumenta con la carga y mejora en reposo, si hay rigidez matutina breve, crujidos o episodios de inflamación.
También valoro factores que pueden agravar los síntomas, como el tipo de actividades, la alineación de las piernas o antecedentes de lesiones.
Con esta información, ya puedo definir la probabilidad de artrosis y la necesidad real de pruebas complementarias. La clasificación por grados se apoya sobre todo en la radiografía, pero la decisión terapéutica se guía por tu función y tus objetivos. Ten en cuenta que dos personas con la misma imagen pueden requerir planes diferentes según su dolor, fuerza y nivel de actividad.
Evaluación clínica y pruebas de imagen
El diagnóstico empieza con una buena historia clínica. Siempre pregunto por el dolor, cuándo aparece, qué lo empeora o mejora, y cuáles son las actividades diarias. Luego, realizo una exploración física para valorar movilidad, fuerza, estabilidad, alineación y patrón de marcha. Con esto, ya se debe tener una orientación clara. Las pruebas de imagen (radiografía y, en casos concretos, resonancia magnética) me ayudan a confirmar hallazgos y descartar otras causas de dolor.
Escala de Kellgren y Lawrence (grados 0 a 4)
Para clasificar la severidad de la artrosis de rodilla se utiliza la escala de Kellgren y Lawrence:
- Grado 0: sin signos radiográficos de artrosis.
- Grado 1: cambios dudosos, posible estrechamiento del espacio articular y osteofitos mínimos.
- Grado 2: estrechamiento leve con osteofitos definidos.
- Grado 3: osteofitos múltiples y estrechamiento moderado, posible deformidad ósea.
- Grado 4: osteofitos grandes, estrechamiento marcado, esclerosis y deformidad ósea evidente. La clínica y la función mandan. Dos rodillas con el mismo grado pueden comportarse de forma distinta. Por eso, adapto el plan a tus síntomas y objetivos, no solo a la radiografía.

Síntomas frecuentes y señales de alarma
Antes de detallar cada síntoma, es clave saber qué esperar y cuándo actuar. La artrosis de rodilla suele evolucionar de forma gradual, con días mejores y peores, y los síntomas varían según la carga, el descanso y tu fuerza muscular.
Diferenciar lo esperable de lo preocupante es fundamental para intervenir a tiempo y avanzar con seguridad en tu plan de fisioterapia.
Dolor, rigidez, inflamación y chasquidos
Los signos típicos son dolor que aumenta con la actividad y mejora en reposo, rigidez (sobre todo al iniciar el movimiento), sensación de chasquidos o crepitación, hinchazón ocasional por derrame articular y dificultad para flexionar o extender completamente la rodilla.
Subir y bajar escaleras, ponerse en cuclillas o caminar por superficies irregulares suele intensificar las molestias. También puedes notar inseguridad al apoyar y, en fases avanzadas, cojera.
Cuándo pedir una valoración prioritaria
Debes pedirme cita prioritaria si el dolor es continuo e intenso que no cede con reposo, si aparece fiebre o la rodilla está muy roja y caliente (posible infección), si hay bloqueo articular que impide mover la rodilla, si aparece deformidad repentina tras un traumatismo o si notas pérdida de fuerza o sensibilidad.
Objetivos de la fisioterapia en artrosis de rodilla
Con fisioterapia no solo busco quitar dolor, sino que pretendo mejorar cómo se mueve y se carga tu rodilla en el día a día.
Los objetivos se centran en reducir el dolor y la inflamación para permitir el ejercicio, recuperar y mantener la movilidad, fortalecer la musculatura que estabiliza la articulación y optimizar tu patrón de marcha y tus gestos cotidianos.Veamos con más detalle algunos de los objetivos principales.
Alivio del dolor e inflamación
Busco reducir el dolor y el proceso inflamatorio para que puedas moverte mejor y con más confianza. Esto facilita que toleres el ejercicio, que es la base del tratamiento.
Movilidad, fuerza y estabilidad
Pongo el foco en recuperar el rango de movimiento, mejorar la extensibilidad de los tejidos y fortalecer la musculatura de cuádriceps, glúteos, isquiotibiales y pantorrilla. La estabilidad dinámica de la rodilla depende mucho de cómo controlas cadera y tobillo.
Independencia funcional y biomecánica
Quiero que vuelvas a tus actividades con menos molestias y más seguridad. Caminar, subir escaleras, trabajar, cuidar de tu casa o practicar tu deporte. Reeduco tu patrón de marcha y tu postura para optimizar la carga y proteger la articulación.
¿Quiero aliviar el dolor por artrosis en la rodilla?
Tratamiento de fisioterapia que aplico contigo
El tratamiento se construye a tu medida, combinando estrategias que alivien el dolor a corto plazo con un plan progresivo de ejercicio y reeducación que te dé resultados duraderos. Vamos a verlo punto por punto.
Agentes físicos: cuándo aportan y cuándo no
Puedo utilizar medios como ultrasonido para controlar la inflamación en brotes, y en casos seleccionados electroterapia, láser u ondas de choque. Su papel es complementario. Alivian síntomas puntuales, pero no sustituyen al ejercicio ni a la reeducación funcional.
Terapia manual y estiramientos
Empleo técnicas de terapia manual para mejorar el deslizamiento articular, disminuir la sensibilidad del tejido periarticular y normalizar el tono muscular. Acompaño con estiramientos dirigidos de cuádriceps, isquiotibiales, gemelos y banda iliotibial, siempre dosificados para no irritar la articulación.
Ejercicio terapéutico supervisado
El ejercicio es el núcleo del tratamiento. Empiezo por activar y fortalecer con seguridad:
- Movilidad activa y controlada: extensión completa, flexión progresiva, movilización rotuliana si procede.
- Fuerza: cuádriceps (incluyendo trabajo del vasto medial), glúteo medio y mayor, isquiotibiales y gemelos con ejercicios como sentadillas parciales, step-ups, puente de glúteos, prensa con rango tolerado, extensiones de rodilla en cadena cerrada y elevaciones de talón.
- Control motor y estabilidad: ejercicios de equilibrio, trabajo en apoyo unipodal, mini sentadillas con control de valgo, y progresión a superficies inestables cuando sea oportuno.
- Capacidad aeróbica de bajo impacto: bici estática con poca resistencia, elíptica o caminar en terreno llano, ajustando tiempo e intensidad a tu tolerancia. La progresión es clave. Qumento gradual de carga, volumen y complejidad según tus síntomas y objetivos.
Reeducación de la postura, la marcha y las AVD
Te enseño a distribuir mejor la carga al ponerte de pie, al sentarte y levantarte, al subir y bajar escaleras y al caminar. Ajusto cadencia, longitud de zancada y alineación de cadera-rodilla-tobillo. También trabajamos estrategias para tus tareas diarias: cómo agacharte, cómo cargar pesos y cómo organizar pausas activas para evitar posiciones prolongadas.

Si te han puesto prótesis: plan de fisioterapia postquirúrgica
Tras una prótesis de rodilla, el objetivo es recuperar función con seguridad y paso a paso.
Cuidado de cicatriz, drenaje y control de inflamación
Tras la cirugía, el control del dolor y la inflamación es prioritario. Aplicamos crioterapia, drenaje linfático manual si hay edema y movilización suave de la cicatriz cuando esté indicado, para evitar adherencias y mejorar la sensibilidad.
Fuerza, propiocepción y equilibrio
Restablezco la extensión completa lo antes posible y recupero la flexión de forma progresiva. Fortalecemos cuádriceps y glúteos con ejercicios seguros, empezando en carga parcial y avanzando a carga total. Incluyo propiocepción y equilibrio para mejorar la estabilidad y prevenir caídas.
Reeducación funcional para que puedas volver a hacer tu vida
Entreno marcha con ayudas técnicas si las necesitas y te guío en la retirada gradual. Pasamos a tareas funcionales: subir y bajar escalones, sentarte y levantarte, girar, y luego actividades específicas según tu profesión o deporte. Definimos hitos claros para medir tu progreso semana a semana.
Prevención práctica: hábitos y rutinas para proteger tus rodillas
Es preferible prevenir a curar. Aquí tienes algunos consejos.
Actividad física moderada, control de peso y calzado
La actividad es esencial. Combina fuerza, movilidad y cardio de bajo impacto. Controlar el peso reduce la carga sobre la rodilla y mejora los síntomas. Usa calzado con buena amortiguación y estabilidad, y si es necesario, valora utilizar plantillas.
Pausas posturales, estiramientos y evitar sobrecargas
Evita estar mucho tiempo en la misma posición. Programa pausas cada 45–60 minutos para mover la articulación. Integra estiramientos suaves diarios y prioriza superficies regulares al caminar. Limita actividades de alto impacto o cambios bruscos de dirección si aumentan tu dolor, y gestiona las cargas de entrenamiento con criterios de progresión.
Cómo trabajaremos juntos en tu proceso
Dos sencillos pasos que te ayudarán a avanzar con seguridad y confianza.
Evaluación inicial y plan personalizado
En la primera sesión realizo una evaluación completa: síntomas, antecedentes, pruebas funcionales y objetivos. Con esa información diseño tu plan personalizado con frecuencia de sesiones, programa de ejercicios en casa y recomendaciones claras para el día a día.
Seguimiento, progresión y objetivos medibles
Hacemos seguimiento periódico de dolor, rango de movimiento, fuerza y función (escaleras, marcha, tareas laborales). Ajusto cargas y ejercicios según tu respuesta. Definimos metas concretas y alcanzables, como caminar 30 minutos sin dolor relevante, subir dos tramos de escaleras con seguridad o retomar tu actividad deportiva con pautas precisas.
Espero haberte ayudado
Si buscas un abordaje claro, progresivo y centrado en ti, estaré a tu lado para que recuperes movilidad, disminuyas el dolor y vuelvas a confiar en tus rodillas con un plan específico de fisioterapia en Murcia basado en evidencia, ejercicio terapéutico y educación del movimiento.

