El suelo pélvico es un conjunto de estructuras oseas, músculos y ligamentos que sostienen los órganos pélvicos y los genitales femeninos y masculinos: vejiga, recto, vulva y útero en el caso de las mujeres, y pene, testículos y próstata en el caso de los hombres.
Los problemas de suelo pélvico pueden afectar tanto a hombres como a mujeres, y es importante reconocer los síntomas para buscar tratamiento adecuado. Aquí hay algunas señales que podrían indicar problemas en el suelo pélvico:
Síntomas comunes en mujeres:
- Incontinencia urinaria: Pérdida involuntaria de orina al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio.
- Incontinencia fecal: Dificultad para controlar las deposiciones.
- Prolapso de órganos pélvicos: Sensación de presión o pesadez acompañada o no de la salida de un órgano pélvico por la entrada de la vagina.
- Dolor pélvico: Dolor intermitente o constante o intermitente en la zona pélvica, asociado a una mala circulación sanguínea o inflamación de los órganos pélvicos o tubo digestivo. También puede aparecer tras cirugías abdominales como cesáreas o personas ostomizadas.
- Disfunciones sexuales: Asociadas al dolor son la dispaneuria, vaginismo, dolor pélvico crónico (DPC), vulvodinia, endometriosis, dismenorrea. Asociadas a la excitación y al órgano son la anorgasmia, la disfunción erectil, la falta de deseo y problemas en la eyaculación.
- Dificultad para vaciar la vejiga o el recto: Sensación de no poder miccionar o defecar de manera satisfactoria y completa, así como no quedarse con la sensación de "vacío".
Síntomas comunes en hombres:
- Incontinencia urinaria: Pérdida de orina involuntaria asociada a cirugías de próstata.
- Incontinencia fecal: Pérdida de control sobre las deposiciones.
- Dolor pélvico crónico: Dolor intermitente o constante en la zona pélvica o en la zona de los testículos asociado a una mala circulación sanguínea o inflamación de los órganos pélvicos o tubo digestivo. También puede aparecer tras cirugías abdominales como en el caso de personas ostomizadas.
- Disfunciones sexuales: Son aquellas asociadas al dolor como el dolor pélvico crónico (DPC) y aquellas asociadas a la excitación y al órgano como la anorgasmia, la disfunción erectil, la falta de deseo y problemas de eyaculación.
Factores de riesgo:
- Embarazo y parto: Tanto vaginal como cesárea.
- Envejecimiento: Los músculos del suelo pélvico se debilitan al bajar la calidad del colágeno con la edad.
- Cirugías pélvicas, abdominales y lumbares: Ciertas cirugías pueden afectar el funcionamiento del suelo pélvico.
- Obesidad: El exceso de peso puede ejercer presión adicional sobre el suelo pélvico.
- Levantamiento de objetos pesados: Repetidamente levantar objetos pesados puede causar tensión en estos músculos si no existe un buen control motor de la musculatura del abdomen.
- Tos crónica: Asociada con afecciones como el asma o la bronquitis.
- Estreñimiento crónico o diarreas: Un mal funcionamiento digestivo puede provocar un tono muscular inadecuado de los músculos del suelo pélvico.
Qué hacer si sospechas problemas de suelo pélvico:
- Consulta a un profesional de la salud: Un médico, ginecólogo, urólogo o fisioterapeuta especializado en suelo pélvico puede hacer una evaluación adecuada.
- Ejercicios de Kegel: Fortalecen los músculos del suelo pélvico. Pueden ser recomendados, pero es importante asegurarse de que se están haciendo correctamente.
- Fisioterapia del suelo pélvico: Un fisioterapeuta puede diseñar un programa específico para fortalecer y rehabilitar el suelo pélvico.
- Modificaciones en el estilo de vida: Incluyendo la pérdida de peso, evitar levantar objetos pesados sin tener un buen control motor de la musculatura abdominales, tratar la tos crónica y patologías digestivas.
Es importante prestar atención a los síntomas de tener problemas en el suelo pélvico y buscar ayuda profesional sanitaria, ya que estos problemas pueden afectar significativamente a tu la calidad de vida.